Jesús del Perdón

Foto de Joaquín Riquelme
Foto de Joaquín Riquelme
 Agnus Dei, qui tollis paccata mundi, miserere nobis

Entonces Pilato tomó a Jesús y lo azotó […] […] Los que lo custodiaban se burlaban de Él y lo golpeaban; lo cubrieron  con un velo y le preguntaban: “Adivina quién te pegó”, y le decían otras muchas injurias. […] Los soldados le trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le vistieron un manto de púrpura y se acercaban a Él diciendo: “Salve, Rey de los judíos”, y le daban bofetadas.”(Jn 18,1 – 19,42).

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ICONOGRAFIA

               En 1955, Francisco Palma Burgos realiza esta imagen de Cristo. Una imagen que representa el momento iconográfico de Jesús atado a la columna, con una iconografía peculiar pues está a caballo entre la Flagelación y el Escarnio, lo que hace que sea una imagen iconográficamente original y casi única.

             Es una imagen realizada en madera de pino, de un metro ochenta y siete centímetros de alto, que procesiona  junto a una columna de fuste bajo, puesta en boga a partir del Concilio de Trento, pues se supone que la columna original mediría en Torno a los sesenta y tres centímetros. Esta columna no fue realizada por Palma Burgos sino por Juan Abascal en el año de 1968.

         

Foto de César Carcelen
Foto de César Carcelen

Francisco Palma Burgos se caracteriza por realizar un perfecto estudio de la anatomía sin crear grandes dosis de dramatismo y dolor, aunque eso sí, revisado, no por un crudo realismo, sino por una dosis de idealización, a la vez que manifiesta el estado tranquilo y de perdón del alma de Cristo, sintetizado en esta escultura en todo su rostro donde el escultor centra la fuerza de esta imagen. Un semblante sereno sin ningún signo de excesivo dramatismo, sino que destaca la resignación de Jesús ante el dolor, en el que con su mirada nos lo está diciendo todo, una mirada intimista y de reflexión.

Como decíamos el estudio anatómico del cuerpo es perfecto, creando el movimiento a partir de la torsión del tronco con respecto a las extremidades, además de la flexión de las piernas, fruto del tormento recibido que deja entrever el cansancio por el dolor padecido, presentando una de sus piernas ligeramente más adelantada que la otra, además de la posición de las manos unidas con la cuerda y desplazadas sobre el lado izquierdo de su figura, apoyando el giro de sus hombros y tórax que se ha comentado antes.  Su cuerpo se encuentra semidesnudo con un gran sudario sujeto por la misma cuerda que le anuda las manos en el que se dejan ver restos de la sangre derramada en el tormento de la flagelación, realizado con un gran volumen de pequeños pliegues que potencian esa idea de movimiento. Su pelo le cae recogido en mechones sobre la espalda y los hombros, con la raya en medio destaca un gran mechón que se corta en el aire a la altura de sus mejillas, trabajando de la misma manera su barba en pequeños mechones, con unas características a la hora de afrontar esta textura muy particular de este artista.

Foto de Rafa Mariscal
Foto de Rafa Mariscal

El naturalismo de la obra se acentúa con la policromía de la imagen, en la que se aprecia una tez muy oscura, aunque no es la tonalidad original, acercándose a unos tonos más bien trigueños, apreciándose las magulladuras y cardenales pero no de una forma muy exagerada, lo mismo que en el rostro en el que aparecen unos hilillos de sangre que le caen de forma muy natural y que inciden en ese dramatismo acrisolado del momento.

        En esta imagen hay un gran pietismo que conmueve al fiel que se acerca a admirarlo, despertando en el interior sensaciones de piedad y compasión que nos retrotrae a otras fechas muy antiguas como vemos, pues aunque esta imagen está insertada en el Neobarroco, sigue los postulados tridentinos de llamar el alma del fiel a Dios despertando sus sentimientos. En general esta obra, aunque con unos parámetros muy afines y característicos a la obra de su autor, hace una lectura rápida del Barroco escultórico, y en ella se dejan ver ciertos guiños a los grandes maestros, además de las técnicas más clásicas del siglo de oro de la imaginería.

Joaquín Riquelme Montoro/ Diego Expósito Godoy. Perdón, Amor y Esperanza. Medio Siglo de Cofradía.

Manuel López Pérez.  Parroquia de Cristo Rey 1955-2005.

Foto de Joaquín Riquelme
Foto de Joaquín Riquelme

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