Simbología del Cartel de la Semana Santa de Jaen 2015

.En la noche del sábado 24 de enero, en la antigua Capilla del Hospital de San Juan de Dios, totalmente abarrotado, disfrutamos de la presentación del Cartel de la Semana Santa 2015. Este año nuestra Hermandad era la gran protagonista, a través de nuestra Imagen Titular mariana María Santísima de la Esperanza. Un cartel que ilustra la pintura de la artista jiennense Trinidad de la Casa Adán.


Este espectacular cartel fue presentado por nuestra cofrade y camarera de nuestra Virgen de la Esperanza, María José Chica García. Una presentación muy magnífica, maravillosa y magistral, que no dejo indiferente a nadie. Ya que es difícil, o hay que tener muy poca sensibilidad, para no emocionarse con las bellísimas palabras que brotaron de lo más profundo de nuestra hermana cofrade.

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A continuacion se publica el informe realizado pro la pintora Dñª Trinidad de la Casa Adán,  en el cual explica la simbología que ha querido representar en el Cartel de la Semana Santa 2015

INFORME ESTRUCTURAL SOBRE LA PINTURA DEL

CARTEL DE SEMANA SANTA DE 2015

El cartel se estructura y gira sobre dos argumentos bien definidos:

Uno principal: la Santísima Virgen de la Esperanza en la tarde-noche del Miércoles Santo durante el desfile procesional y que se encuadra en la parte central del cartel;
Otro secundario, pero no menos importante, y que hace alusión al Titulo Estatutario de la Cofradía y al tiempo litúrgico que justifica la confección del cartel, todo ello encuadrado en la parte inferior del mismo.
El tema principal se halla circundado por una orla que representa el Simpecado que la Hermandad le tiene dedicado a su imagen titular, la Santísima Virgen y en el que se recogen los atributos propios de su advocación (la M de María; el Ancla, de la Esperanza). Se sitúa el paso de la Virgen de la Esperanza en todo su esplendor, procesionando.

El trono se encuentra arriado, motivo por el cual las bambalinas y el fleco de las mismas permanecen inmóviles. Durante esos instantes de quietud, un grupo de mantillas aprovecha el privilegiado lugar que ocupa dentro del cortejo procesional para rendir a la Madre de Dios embelesada contemplación, convirtiéndose las mismas, en consecuencia, en unas espectadoras más de tan bella imagen. Interponiéndose entre ellas y el paso, una sutil y olorosa nube de incienso, que homenajea a la Sagrada Imagen y algún blanco capirote nazareno perteneciente a esta sección del cortejo.

La procesión se encuentra en la calle Maestra, según se pone de manifiesto por su característica y conocida solería del pavimento y por la esbelta figura de la torre catedralicia que corona el paso de palio asomándose desde el mismo. Su elección no es casual, ya que se quiere destacar, de un lado, el recogimiento, la belleza, y plasticidad con el que esta Cofradía procesiona por este lugar y, de otro, sirve para resaltar y rendir homenaje a la tradición tan cofradiera que esta emblemática calle jiennense tiene en nuestra querida Semana Santa.

No podía faltar la imagen de nuestra hermosa Catedral. Su presencia en el cartel tiene, igualmente, un doble sentido: la visión que de la misma se produce desde la calle ya mencionada, y el de recordar la aspiración cofrade de realizar en ella algún día Estación de Penitencia.
Por último, la escena se contempla con la visión del cielo color violáceo, cielo característico del mes de Nisán y que presagia la inminente aparición en él de la Luna de Parasceve.
El calificado como “tema secudario” de esta parte del cartel, en modo alguno supone para el mismo, ni falta de importancia, ni carecer de simbología igualmente importante, tema que se encuentra plasmado en la parte inferior del cartel.
En primer lugar, desde las benditas manos de Jesús del Perdón, parten unos rayos que conectan con la hostia colocada en la patena y con un cáliz conteniendo el vino, su sangre, manos que ahora presas y vilmente torturadas son las mismas manos que con anterioridad han partido y bendecido el pan y el vino que Jesús ha repartido a sus discípulos en la Última Cena celebrada con ellos y que Él ha convertido en su Cuerpo y Sangre, Cuerpo que será entregado a sus verdugos y Sangre que será derramada para la salvación de la humanidad y que rememoramos con la celebración de la Eucaristía por expreso mandato de Cristo.
En segundo lugar, las manos talladas bellamente por Francisco Palma Burgos también insinúan en el cartel la presencia en el mismo de la imagen de Jesús del Perdón, titular de esta Cofradía y que tanta importancia y devoción suscita entre sus cofrades y devotos.
En tercer lugar, en el cáliz que contiene tran preciado y sagrado líquido aparece cincelada la imagen de un pelícano que generosa y amorosamente arranca con su pico su plumaje para alimentar con su propia sangre a sus hambrientas crías. Es el símbolo del AMOR, otra de las advocaciones que figura en el título de la Hermandad y que está bellísimamente plasmada en un magnífico y singular paso de misterio que representa el momento en el que el discípulo infiel deposita en la mejilla del Cristo del Amor, del Maestro, el traicionero beso con el que es entregado para su injusta condena, tortura y muerte y que en el trono va acompañado de San Pedro y de San Juan, el discípulo amado.
LA PATENA. Mención especial quiero hacer de la presencia, no casual, de la patena en el cartel. La misma es una reproducción de la que recientemente ha sido encontrada en esta provincia, concretamente en Cástulo, y que con ella se quiere significar dos hechos de suma trascendencia:
PRIMERO: Al tratarse tan importante hallazgo de una patena de la época paleocristiana, se evidencia y se pone de manifiesto de forma patente y fuera de toda duda que el cristianismo arraigó en nuestra bendita tierra desde sus orígenes y, en consecuencia, se demuestra también la larga y fuerte vocación cristiana que tiene el pueblo jiennense.
SEGUNDO: El cartel está dedicado a la Semana Santa, tiempo litúrgico en el que los cristianos conmemoran la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor. La Pasión y Muerte quedan plasmadas en las escenas del cartel descritas anteriormente. Ningún sentido hubiera tenido para la historia de la salvación del hombre que Jesús, hubiese permanecido en el sepulcro. Es su gloriosa Resurrección la que da sentido al plan salvífico de Dios, Resurreción que el cartel quiere recoger también mediante la patena mencionada, en la cual encontramos a Cristo, pero no un Cristo muerto, sino a Cristo en Majestad, vivo, sujetando la cruz, vencedor de la muerte, escena que se completa en la patena, aún más si cabe, con la inscripción ALFA Y OMEGA que en ella se representa: el Principio y el Fin, el Todopoderoso.

Fdo.: Trinidad de la Casa Adán.
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